Deficiencia auditiva en niños

Publicado por Santy Bevilacqua en

La hipoacusia consiste en la disminución total o parcial de la audición, uni o bilateral.  Según la OMS aproximadamente 32 millones de niños presentan discapacidad auditiva; la mayoría vive en países de ingresos bajos y medianos.  Además, calcula que el 60% de las pérdidas de audición en la niñez, son prevenibles ya que 31% es por causa infecciosa (Meningitis, Sarampión, Otitis crónicas, Rubéola), 17% relacionadas con el nacimiento (Prematurez, bajo peso al nacer, complicaciones del parto), entre otras. El 40% restante es por causas genéticas, de estas un tercio es por herencia.

 

La adquisición del lenguaje se desarrolla bajo la influencia del estímulo sonoro, y su ausencia provoca una reorganización cortical que, tras el periodo crítico comprendido entre el nacimiento y los 3 años de edad, dificulta la capacidad de percibir los sonidos adecuadamente,  efectando el desarrollo del lenguaje oral, intelectual, emocional y social del niño.

 

Los efectos de la hipoacusia van relacionados con:

  • Edad de aparición: cuando se presenta desde el nacimiento el impacto sobre la adquisición del habla y el lenguaje es mayor.
  • Edad de detección: a menor edad de detección más rápida será la ayuda y apoyo para el niño y familiares.
  • Grado de la pérdida auditiva: desde superficial hasta profunda; a mayor grado mayor de hipoacusia mayores consecuencias en la adquisición del habla y lenguaje.
  • Entorno: los niños que cuyos padres tienen acceso a las tecnologías, pueden ofrecer con mayor facilidad, dispositivos auditivos o implantes cocleares, que disminuyan los efectos en el desarrollo del niño.

 

La detección precoz de la hipoacusia generalmente se realiza a niños con factores de riesgos relacionados con prematurez, ictericia, malformaciones congénitas o convulsiones, desde días de nacidos, a través de estudios no invasivos como: Otoemisiones acústicas y Potenciales evocados auditivos de estado estable, los cuales necesitan cierta preparación, para evitar falsas respuestas. Lo ideal sería realizar de rutina, las Otoemisiones acústicas a todo recién nacido vivo, para evitar hipoacusias de detección tardía, en aquellos niños sin factores de riesgos.

 

Qué señales debemos tener en cuenta para pensar en hipoacusia?

  • No se asusta con algún ruido fuerte.
  • No calma el llanto con la voz de la madre o música.
  • No voltea hacia un sonido.
  • No balbucea.
  • No imita sonidos.
  • Alteraciones en el habla: omite sílabas, dice la primera o última sílaba, distorsiona palabras.
  • No atiende a órdenes.
  • Atiende al llamado al hacer alguna señal.
  • No repite palabras.
  • Es un niño solitario, retraído, silencioso.
  • Cuando el mismo niño indica que no oye bien, refiere que el sonido de la televisión es bajo, que no oye bien por un oído.
  • Se queda en el dictado.
  • Se le dificulta pronunciar palabras.

 

A quién acudir? Debemos acudir con el Médico Foniatra, es el especialista encargado en realizar la evaluación del habla y audición, apoyándose en exámenes especiales necesarios, para dar un diagnóstico asertivo e indicaciones necesarias para solventar la dificultad.

 

El éxito del tratamiento de la hipoacusia en el niño reside en el diagnóstico precoz y preciso que permita iniciar una atención temprana específica. La actuación debe ser multidisciplinaria: Pediatra, Foniatra, ORL, Terapista de lenguaje, Maestro, Audioprotesista, para ofrecer a las familias la información adecuada para que puedan tomar la mejor decisión.

 

 

Dra. Marylui López Yánez

Médico Foniatra

 


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